A pesar de ti

A veces cuesta darse cuenta de que el mundo sigue girando a pesar de ti. Parece imposible, pero las cosas siguen su curso ajenas a si a ti te toca biberón o tienes dolor de tripa; sin importar si hoy estrenas vestido o si he tenido que guardar en un cajón a la espera de nuevo dueño todos esos bodies y pijamas que se te han quedado pequeños en un suspiro, como si quisieran recordarme lo rápido, rapidísimo, que creces. Sí, el mundo sigue girando mientras yo me cabreo por cosas nuevas. como la cantidad de bordillos de aceras sin rebajar que existen todavía en esta ciudad, lo complicado que es andar deprisa por la calle evitando a toda esa gente que no camina siguiendo trayectorias lógicas y circula, además, a la misma velocidad que si fuera en la procesión de su pueblo, o lo injusto que resulta que solo unos cuantos afortunados podamos decidir si poneros o no todas las vacunas, las que entran en la seguridad social y también todas esas que no entran, pero que el pediatra recomienda.

Desde que entro a los sitios abriendo la puerta con el culo para poder pasar después tu carro, bajo del autobús de espaldas y los pediatras y enfermeras que te ven en el centro de salud me llaman ‘mamá’ (la única de las dos que tiene nombre para ellos eres tú) mi vida ha cambiado. Aunque supongo que nada es comparable con el día que descubrí en el Mercadona la existencia del aspirador de mocos. Pensaba que nada podría ser tan antierótico y heavy como el sacaleches, pero después de ver ese pequeño tubo de plástico con un extremo destinado a la nariz del bebé y otro destinado a la boca de los sufridos papás y mamás, ya no sé qué pensar. Y lo peor es que el convencimiento de que yo no sería capaz de utilizar semejante guarrada solo me duró hasta el primer día que tuviste mocos. Ese día, visto que no existe la forma humana para que vuestros dolores, por leves que sean, pasen a las madres y os dejen en paz a vosotros, cogí sin dudarlo el macabro invento y celebré con satisfacción cada moco que conseguí sacarte con el artilugio. Maldita vacuna de la maternidad.

Desde que llegaste, los días se me pasan sin leer los artículos de opinión de las firmas que más me gustaban, y a veces ni siquiera consigo echarle un vistazo rápido a las noticias del día. Y, lo más grave de todo, es que he pasado a escuchar a Wyoming de fondo por las noches, camuflado por la música de cuna relajante y por el sonido del microondas que esteriliza tus biberones.

Eres la reina de una nueva realidad que ha puesto patas arriba mis prioridades en la vida hasta límites insospechados. Y, sin embargo, sigo luchando por no caer en la locura obscena que rodea a tantas y tantas madres. Sigo empeñada en quedar con amigos y hablar de cosas que no tengan nada que ver contigo al menos una vez a la semana, en encontrar tiempo para ir al gimnasio, en asistir a cursos de formación y en no salir de casa sin la raya del ojo pintada. Porque eres la prioridad de una nueva realidad que me hace muy feliz, pero no estoy dispuesta a dejar que lo ocupes todo; solo casi todo. Porque, por imposible que parezca, el mundo sigue girando a pesar de ti.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Temas

  • Archivos

A %d blogueros les gusta esto: