Una semana de soltería

Me queda exactamente una semana de estado civil (salvo sorpresas y arrepentimientos de última hora por alguna de las partes, desde luego…) Y, hombre, no negaré que da un poco de vértigo, sobre todo porque nací ya con este estado civil. Y claro, ya le había pillado yo el tranquillo a eso de rellenar papeles administrativos tachando la casilla ‘soltera’. Pero, más allá de que nunca más volveré a colorear esa casilla en mi declaración de la renta (ya que los entresijos de la vida podrían convertirme en ‘separada’ o ‘viuda’, pero ya no en soltera) creo que mi vida no va cambiar en nada. Y cuando digo en nada quiero decir en nada.

Algunos conocidos y amigos a los que les he dicho esto mismo en los últimos tiempos me han mirado con cara de susto y me han preguntado que por qué me casaba entonces. “Por la fiesta”, he respondido yo, disfrutando al ver que la cara de susto iba en aumento.

Y así es. No me parece tan grave. No creo en la iglesia ni en el matrimonio católico como institución indisoluble (bueno, indisoluble solo si eres pobretón y no tienes la suficiente pasta como para pedir la nulidad, claro), así que no necesito estar casada a los ojos de Dios (que respeto mucho al que así lo sienta, pero no es mi caso). Por tanto, al no haber creencias religiosas de por medio, mi matrimonio será por lo civil (o por lo criminal, como se decía antes…)

Y, como todo el mundo sabe, para casarse por lo civil solo hace falta pelearse unos meses con los del registro y, cuando consigues que te den día y hora,  ya solo tienes que ir con dos testigos al juzgado o al Ayuntamiento y firmar un papel. Y eso es justo lo que habría hecho yo si no me casara ‘por la fiesta’, como he dicho antes. Pero a mí lo que de verdad me hace ilusión no es firmar un papel que va a mantener mi vida tal y como está ahora mismo; lo que de verdad me apetece es vivir ese momento irrepetible de tener en un mismo sitio a todas las personas que quieres, a todas las personas que te importan, a todas las personas que te han deseado lo mejor siempre. Y compartir con todas ellas una comida y unas copas; y poderles decir que todos ellos en conjunto son lo que da sentido a tu vida; y reír; y celebrar que todo va a seguir igual. Igual de bien.

Pues eso, lo que yo decía. Por la fiesta.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

  • Temas

  • Archivos

A %d blogueros les gusta esto: