La culpa de todo la tiene Yoko Ono (por Javier Gallego)

Cada vez que veo a un responsable político eludiendo sus responsabilidades, no puedo evitar imaginármelo cantando el famoso estribillo de Def Con Dos: “la culpa de todo la tiene Yoko Ono y el espíritu de Lennon que le sale por los poros”. Me volvió a pasar el viernes en la rueda de prensa sobre la tragedia del Madrid Arena que dio la Yoko del PP, la Ono de las FAES, Ana Botella. En su caso es al revés: ella no tiene la culpa de nada. Y se nota que el espíritu de su marido le sale por los poros porque no reconoce un error ni aunque tenga cadáveres encima de la mesa.

No habían dado aún sepultura a ninguna de las chicas muertas en el recinto deportivo en la fiesta de Halloween y la alcaldesa de Madrid ya se estaba quitando el muerto de encima. Como se apresuró a aclarar en su comunicado, ni ella ni el ayuntamiento que dirige tienen ninguna responsabilidad. Por lo visto no es de su incumbencia que la empresa organizadora le solicitase autorización al Ayuntamiento para 7.000 personas pero vendiese cerca de 10.000 entradas.

Tampoco debe de ser cosa suya que se enviasen solo 12 policías municipales a controlar las inmediaciones del recinto como denuncian los representantes policiales que ya habían advertido que era un número insuficiente en un evento anterior similar, el Madrid Beach, que acabó en una batalla campal. Y por supuesto, el ayuntamiento no es responsable de utilizar y alquilar un edificio que carece de licencia de funcionamiento, como ha denunciado en el juzgado el sindicato policial SUP y como ya denunció un policía nacional del área de seguridad ¡hace 6 años!

En efecto, lo dijeron bien clarito en rueda de prensa, el ayuntamiento no se hace responsable de tener un edificio sin licencia en el que se celebran eventos masivos porque la Ley de Suelo les exime de tenerla. Dice el SUP que esa excusa legal es falsa. Aunque no lo fuera, es absurdo escudarse en una ley para saltarse otra, es lamentable que sea la propia administración la que lo haga y es patético que el mismo ayuntamiento que expide las licencias se excuse de no tenerlas para sí mismo. Pero más que todo esto, es indignante y peligroso que no cumplan los requisitos de seguridad los responsables de velar porque estemos seguros. Si hacen negocio con nuestro ocio, responsabilícense.

Pero no, el ayuntamiento no se hace cargo. Y lo carga sobre todos los demás, incluidos los jóvenes de la fiesta. No lo digo yo, lo dijo la alcaldesa en su discurso del “nunca mais” que tiene narices que la esposa de Aznar utilice el “nunca más” como muletilla. Lo hizo: “ Nunca más cederemos un edificio del Ayuntamiento para un evento como este. Nunca más porque e l riesgo es demasiado grande cuando se juntan en un sitio cerrado grandes masas de jóvenes, mucho ruido, aún más calor y, como mínimo, demasiado alcohol”Ahora resulta que la culpa de todo la tiene el rock and roll. Pero también la JMJ, oiga, que yo no he visto más jóvenes juntos pasando calor en mi vida.

El problema no es el incumplimiento por parte de las empresas privadas implicadas y responsables políticos de las medidas de seguridad, no, el problema es de la gente joven que se junta y se divierte. Ahora entiendo por qué les gusta tanto disolver manifestaciones. Lo hacen para salvarnos la vida. Y yo que creía que era para proteger las suyas. Cuán equivocado estoy. Papá Estado y sus hijitos legislan como si fuéramos niños. Y como si fueran niños porque nos castigan a nosotros por sus errores. Ellos infringen la ley pero es al ciudadano al que le endurecen las leyes. Se saltan las prohibiciones pero nos acaban prohibiendo a nosotros. La culpa de todo no la tiene Yoko Ono, la tiene el ciudadano.

La tienen los jóvenes por ser jóvenes y desprender calor. Y sus familias que están llevando a esta juventud por el camino de la perdición. No lo digo yo tampoco, lo ha dicho el Fiscal General del Estado, que cree que su cargo consiste en fiscalizar en general y por eso ha dicho que detrás de los fallecimientos de las cuatro jóvenes “hay todo un problema sociológico generacional, familiar, de estructura familiar, que hay que atender”. Pues espero que Ana Botella no haya escuchado estas declaraciones porque es capaz de prohibir la familia como evento de alto riesgo.

En el caso de algunas familias, lo es. Y no miro a nadie, alcaldesa. Tampoco miro al fiscal general cuando digo que lo que hay que atender es un problema generacional y estructural de políticos que no reconocen sus errores y terminan haciendo pagar por sus equivocaciones a la sociedad entera. La palabra “crisis” me viene a la mente como ejemplo más inmediato de esto. La culpa de la muerte de esas chicas es de todos nosotros porque nos hemos divertido por encima de nuestras posibilidades.

Y por supuesto, la culpa de todo la tiene Yoko Ono y el espíritu de Lennon que le sale por los poros. Pero McCartney también tiene tela.

 

Javier Gallego, La Zona Crítica,  blogs del eldiario.es, publicado el 5 de noviembre  de 2012.

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