Amigos una vez al año

Se suele decir que la vida es cuestión de prioridades. Y es cierto. Pero no es menos cierto que esas prioridades son cambiantes. Lo que es fundamental en un momento de tu vida, es casi accesorio en otro. Y no hablo solo de cosas materiales o de actividades concretas, también hablo de personas. Siempre he dicho que tengo amigos con los que hablo una vez año o una vez cada muchísimo tiempo, a los que veo una vez cada mil, que tal vez no conocen mi casa ni mis problemas diarios, pero que son amigos, que los quiero mucho y que me tienen ahí para lo que quieran. Pues no es verdad. Son eufemismos con los que es fácil llenarse la boca, pero lo cierto es que lo único que te hace hablar así es la relación que tuviste con ellos en otra época, pero que ya no tienes. Te sigues alimentando de una relación que existió, y que fue importante, y justificas que esa ‘amistad’ se haya convertido en una llamada por Navidad (y gracias). “Cada uno lleva su vida” -dices. Eso es cierto. Y el otro no está en la vida del uno ni el uno en la del otro. Así de simple.

Como digo, hay un día, una vez al año o incluso más, en el que uno coge el teléfono y llama al otro, o te encuentras por la calle, o alguna cosa así. “¿Qué tal? ¿Cómo te va la vida?” -se suele preguntar. Mi respuesta siempre es la misma: “Bien. Todo muy bien. Todo más o menos como siempre”. Y digo que siempre es la misma porque da igual lo que me pase. Puedo sentirme la persona más desgraciada del mundo, pero soy incapaz de resumirle la situación de mi desgracia a alguien con el que llevo meses sin tener contacto. ¡¡Qué pereza, por Dios!!

Y luego está la segunda parte. Ésa de… “Tal vez no hablemos nunca, pero si me necesita sabe que puede contar conmigo”. ¿Pero qué mierda es esa?? ¿De verdad crees que alguien con quien no tienes relación va a acudir en tu búsqueda si tiene un problema? ¿Tan desgraciado crees que es tu ‘amigo’, que si le pasa algo no va a tener más remedio que pedirte ayuda a ti, que pasas de él olímpicamente durante 364 días al año? Vamos, no sé vosotros, pero yo, cuando tengo un problema, acudo a mis amigos, a los de ahora, que a veces coinciden con los de antes, y, aveces, no, pero a los que no tengo que poner en antecedentes de todos los entresijos de mi vida para que entiendan a qué se debe el problema.

Aunque puede que el ‘quid’ de la cuestión esté en la absurda creencia de que los amigos son esos paños de lágrimas que te consuelan en los malos momentos. Más aún: Esos paños de lágrimas que están ahí cuando tu pareja te deja, para consolarte y sacarte por ahí hasta que te ligas a otro. Error. La amistad no es muy diferente de las relaciones de pareja. Y, al igual que éstas, no se alimenta sólo de los malos momentos. Se alimenta, sobre todo, de los buenos. Y hay que dárselos. Cuando no se le dedica tiempo y los buenos momentos con esa persona sólo pertenecen a un pasado lejano, la amistad muere por dejadez. Y aunque somos muchos los utópicos románticos a los que nos gusta decir que tenemos amigos de toda la vida que saben que estamos para lo que sea aunque nunca les llamemos, la verdad pura y dura es que nuestras prioridades vitales han pasado por encima de esas personas y las han convertido, como mucho, en buenos recuerdos del pasado.

 

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Comments
2 Responses to “Amigos una vez al año”
  1. Así es novieta meua, si para algo sirve la edad es para darse cuenta de estas cosillas que antes se nos escapaban… Pero bueno, hace años tal vez se prefería tener muchos amigos y ahora prefieres mil veces cuidar a los que de verdad te importan, vivan a la distancia que vivan y a pesar de los impedimentos cotidianos, que, desde luego, están ahí. No es necesario llamarse todos los días, ni todas las semanas, pero entre eso y que el tiempo pase sin sentido, pues hay un trecho.

    Besikos a porrillo!!

  2. Diani dice:

    Mi querida Esther, cuantísima razón tienes. Fíjate que una es tan tonta que cae en estas cosas ya sobre los 30. Cuando te cansas de perseguir a ciertas personas que pasan de ti como de la mierda y un día te sueltan: ya no me llamas. Mandagüebos!! es que tú no tienes mi número de teléfono o qué???? Es verdad que la distancia (física) acerca y aleja a las amistades, porque no es lo mismo verse cada día que una vez cada 3 meses porque vives a 200 km. pero hay mil medios y más hoy en día (teléfono, whatsup, facebooks…) y si uno quiere siempre hay tiempo para sus amigos, los de verdad. Y el que no pierde un minuto en ti es porque ni se acuerda de ti, ni te considera amigo más allá del título oficial de “amigo”. Ese que muchos utilizan para referirse a ti pero que no cuidan porque siempre está la excusa de una vida ajetreada y sin tiempo. Claro, como yo me paso la vida tumbada en el sofá y no tengo nada mejor que hacer…

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