Superarse día a día

Ahora mismo estoy en casa esperando a unos amigos. Una pareja que tiene de especial muchas cosas. Ella es amiga mía de la facultad. Siempre digo que en Barcelona hice pocos amigos, pero, para compensar, los que hice fueron de verdad, lo cual para mi gusto es preferible, desde luego. Tanto a mi amiga como a su novio, al que conocí años más tarde que a ella, porque su relación es posterior, les tengo mucha envidia. Envidia sana, de la buena, si es que eso existe, pero envidia al fin y al cabo. Porque no conozco a nadie con ese espíritu de superación, con esa capacidad para salir adelante. A veces pienso que mi amiga es una super-mujer y que no hay ningún impedimento que no sepa cómo sortear.

Podría poner muchos ejemplos de por qué digo esto, muchísimos, pero sólo voy a reproducir la conversación de hace un momento por teléfono. Me ha llamado para venirme a ver a casa y me ha dicho dónde estaban (os recuerdo que ella no es de aquí y no conoce esta ciudad).

-No estáis lejos de aquí, no tenéis que coger ningún autobús -le he dicho.

-Explícame entonces cómo llegamos a tu casa.

-Bueno, digamos que la calle donde estás y la mía son paralelas, pero no van seguidas. Desde donde estás, cruza a la acera de enfrente, y baja unos 200 metros de una avenida grande, que se llama ‘fulanito de tal’.

-Y luego tendré que girar a la izquierda, no? -ha preguntado (vete tú a saber cómo lo ha sabido si sólo ha estado una vez y vino desde otro lugar).

-Sí… Eso es -he dicho sorprendida. Tendréis que andar unos 100 metros por mi calle hasta llegar a mi portal.

-Qué número es?

-El 35, pero si queréis ya os bajo yo a buscar… -digo.

-No, no, da igual. Cuando estemos en tu portal, te hago una perdida y me abres. Como vives en el último piso, cuando no pueda subir más escaleras, pues ya me pararé y llamaré a la puerta. Seguro que no me confundo.

Y así ha sido. Acaba de sonar mi móvil un instante, he abierto abajo y he oído como se abría la puerta. Ahora están subiendo por las escaleras y no me cabe ninguna duda de que llegarán hasta la puerta. Mis amigos son ciegos totales; los dos;  ella de nacimiento y él desde los 3 años. Pero de verdad os digo que no creo que haya nada ante lo que se achanten, a pesar de que su vida es un continuo superarse día a día y a pesar también de lo difícil que se lo ponemos a menudo los demás.

Sin duda, un gran ejemplo a seguir, al menos para mí, que tiendo a agobiarme y a ahogarme en un vasico de agua…

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Comments
One Response to “Superarse día a día”
  1. Diani dice:

    Me encanta este post.

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