Roto

Desde el sofá, veo como la gata sube a la estantería. No me apetece gritarle. Estoy tan cansada… La miro, la contemplo, pero no digo nada… Desvió la mirada hacia la tele. Un momento, sólo un momento. De repente, un portaretratos cae. El cristal se hace añicos. Podía ser cualquiera de las múltiples fotos que pueblan las estanterías. Pero no. La gata ha roto la última de las fotos que quedaban de él y, con el cristal, acaba de romper lo único que quedaba en esa casa de aquella larga relación.

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