Enamorada de Iñaki

Ya lo estaba un poco; lo confieso; pero a partir de ayer más. Una jornada de formación estupenda. Cuatro ponentes. Los otros tres, eminencias de la comunicación 2.0, 3.0 y hasta 45.0. Periodistas y académicos obnubilados por las nuevas tecnologías y las redes sociales como pilar fundamental de una revolución que lo está transformando todo. El cuarto, Iñaki Gabilondo, que en medio de tanta transformación multimedia imparable, aportó un poco de serenidad histórica: ‘Yo he visto morir casi todo: primero la televisión iba a acabar con la radio, luego los ordenadores con la televisión, Internet con el periódico en papel… La gente joven cree que el mundo ha evolucionado hasta hoy, pero que una vez llegados a hoy, ya está; ya no hay más evolución que ésta; pero no, las cosas están en constante cambio, así ha sido y así seguirá siendo; pero hay que ver las cosas con perspectiva y sólo así te das cuenta de que las desapariciones fulminantes acaban convirtiéndose en coexistencias’.

Y, tras esto, sin menospreciar a sus antecesores, que habían intervenido acompañados por ordenadores, papeles y presentaciones power-point, comenzó a hablar de viva voz y sin nada más, ni siquiera un papel que guionizara su intervención. Y es, supongo, que cuando llevas más de 40 años en una profesión que te corre por las venas, no necesitas ningún artificio para conseguir embelesar a tu público mientras hablas.

Con un respeto total a las nuevas y ahora mismo necesarias herramientas (Internet, facebook, twitter, soportes multimedia…) dio una lección magistral acerca de la importancia de los contenidos -‘Nunca se había hablado menos de ellos’, dijo. Se le presta demasiada atención al ‘vehículo’ que nos hace llegar la información y poca a la información en sí, las empresas de comunicación viven obsesionadas con contar lectores, oyentes o telespectadores, pero no les importa nada más. La política y el periodismo se han alejado de la gente y sólo se vuelven a acercar a ella cuando necesitan material para seguir librando su propia batalla: ‘Un accidente gravísimo; 10 personas muertas; en seguida, reacciones de uno, de otro, declaraciones del Delegado del Gobierno, acusaciones entre unos y otros… en resumen, los cadáveres aún están calientes y sin enterran y ni siquiera han merecido 10 segundos de nuestra atención’.

En medio de esa llamada de atención, de ese llamamiento a que la profesión haga una autocrítica que nunca ha hecho, mucho optimismo para el futuro porque ‘los medios son los que tienen que dotar al ciudadano de las herramientas necesarias para que se forme sus propios criterios. El periodismo se inventó como compañero de los sueños de libertad del hombre y ésa debe ser su razón de ser: tratar de hacer entender el mundo que nos rodea. Porque explicar las cosas es complejo y saber contextualizarlas más aún. El lema de CNN+ era ‘lo estás viendo, está pasando’ y, como slogan está bien, pero ‘estar viendo’ no es ‘estar entendiendo’. Puedes estar viendo que llueve a cántaros en Malasia, pero eso, de por sí, no es nada sin su contexto. Necesitas saber si es el vigésimo día consecutivo que llueve allí o si, por el contrario, esa misma lluvia ha sido la que ha logrado extinguir un incendio incontralado que amenazaba a una población cercana. ‘Entender’ es un paso más que ‘ver’ y los periodistas tenemos que saber explicar eso que estamos mostrando. Y eso no es fácil, pero siempre será necesario’.

Y colándose en medio de todo esto: la ética y el mal momento que ésta vive. ‘Ahora el fin lo justifica casi todo, y eso no puede ser; yo creo en la ética como valor defensivo de la profesión. Sin ella, el periodismo se convertirá en una variante de la propaganda’

Tras la cena, llega el debate, que culmina con una declaración de amor. Y no la mía hacia él, que también podría haber sido, sino la suya hacia el periodismo local -‘el más cercano a la gente, el más real, el que vive en primera persona lo que está contando; el periodismo que, si cuenta que está lloviendo, es porque cuando el periodista salga a la calle, se mojará’- y hacia el medio en el que ha trabajado más de tres décadas, la radio: ‘Para mí la radio es la esencia del periodismo; es el único medio que no te obliga a detener lo que estás haciendo para poder escucharla; es esa segunda voz que acompaña a la gente en cualquier momento del día. Cuando me decían que yo competía por las mañanas con Luís del Olmo, yo siempre respondía lo mismo: ‘No; Luís y yo somos la segunda voz y competimos con la primera voz de por las mañanas, con la voz de la madre que le dice a su hijo que va a llegar tarde al colegio, con el grito de que se va a enfríar el café… Nosotros somos ésa segunda voz que está por debajo’.

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