La vida no espera

Llevo un par de días intentando coger fuerzas para hacer un análisis de los resultados electorales. Pero como la conexión a Internet de mi casa es una castaña y en el curro estoy de cierre y no tengo tiempo de nada pues me he desinchado. Y ahora me da un perezón soberbio empezar a analizar los resultados y a regocijarme en mi miseria (que ya he tenido bastante), así que dejando la catástrofe electoral, que ya retomaré cuando tenga tiempo, hoy me apetece escribir algo cortito sobre otra cosa.

En pocos días, he recibido varias noticias sorprendentes y, la verdad, no muy buenas. Noticias que afectan a gente diversa que conozco y de diversa índole. Parejas que parecían perfectas y se separan (unas con hijos, otras sin, unas casadas, otras sin casar…), gente que se queda sin curro sin esperarlo, diagnósticos de enfermedades graves y con mala pinta, partos que no salen tan bien como se esperaba… Ya sé que suena a tópico, pero todo esto me hace pensar en lo poco que disfrutamos las cosas cuando suceden.

Nos pasamos la vida esperando cosas que harán que nuestra futuro sea mejor: “cuando sea mayor…”, “cuando acabe la carrera…” “cuando tenga novio…” “cuando me case…”, “cuando tenga dinero…”, “cuando encuentre un trabajo mejor…” “cuando pase un tiempo…” Y mientras esperamos que las cosas se arreglen en uno u otro sentido, la vida pasa y nosotros no nos damos cuenta.  Es cierto eso que dicen de que cualquier tiempo pasado parece mejor. Pero solo lo parece, porque en el momento nosotros seguramente no fuimos capaces de sentirlo ni como mejor ni tan siquiera como bueno… Estábamos demasiado ocupados pensando que los tiempos que tenían que llegar iban a ser mejores.

Una conocida mía estaba embarazada. Tras un intento fallido, todo parecía ir bien. Porque todos estamos cansados de oír que estas cosas ahora siempre van bien. O casi siempre. A ella parece haberle tocado el ‘casi’, aunque una semana después de dar a luz todavía no se sabe muy bien qué le pasa al niño. Le faltó oxígeno, pero el alcance de las lesiones es un misterio aún incluso para los más allegados. La noticia me ha impactado. Ella sabía que su vida iba a cambiar porque cuando se espera un hijo todo el mundo sabe eso. Pero todos nos imaginamos las cosas que deseamos con ganas como situaciones idílicas, estupendas, en las que todo sale bien. Y no siempre es así. Y no se trata de pensar que todo en un futuro nos va a ir mal, sino más bien de vivir en el presente y dejar nuestras predicciones de futuro de lado. Porque, a veces por suerte, y otras por desgracia, nuestro futuro casi siempre está muy alejado del que un día deseamos.

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